¿Jet Lag? ¡No es rival para el viajero!

 

Todo buen viajero ha tenido esa sensación de cansancio, dolor de cabeza u otros incómodos síntomas tras viajar un largo trayecto en avión. Es de noche y cerrar los ojos tan solo hace que pienses más en cuanto te quieres dormir, pero en vano. El querido amigo Jet Lag nos acostumbra a perseguir durante nuestros maravillosos días de vacaciones, lastrando en parte el gran placer de viajar.

El ritmo circadiano

Este “ritmo” biológico es el encargado de determinar y organizar algunas de nuestras acciones en distintos  intervalos temporales (comer, dormir…). Si bien nos ayuda a tener una vida ordenada, también puede convertirse en el mejor aliado para el Jet Lag. Si alteramos las horas del día, nuestro cuerpo se desorientará y no sabrá bien cuando le toca dormir y cuando no, influenciado por este reloj interno y también en parte por la exposición a la luz.

Combatir el Jet Lag

En Evaneos estamos trabajando con los mejores científicos y eminencias del sector para erradicar el Jet Lag de la faz de la tierra. Pero mientras tanto (y para hacer más corta la espera), hemos querido recoger unos cuantos consejos para facilitar la lucha particular contra este incordio de las vacaciones. Sin más dilación, ¡seguro que puedes con él, campeón/a!:

Round 1: café y agua; nada de alcohol.

Si crees que beber unas cuantas copas te ayudará a dormirte plácidamente, quizás tengas razón. Pero la combinación de Jet Lag + resaca es devastadora. Mejor tómate un agua, que evitará que te deshidrates (de lo contrario, estarías más expuesto a los síntomas).

Este chico tomó demasiado Sake durante el trayecto a Japón sin escala.

Round 2: pon en forma tu reloj interno.

Si te avanzas al Jet Lag, tendrás más posibilidades de salir airoso cuando “te haga una visita”. El Wall Street Journal apuntó en un artículo que “se pueden mitigar los efectos si adaptamos paulatinamente nuestro reloj a la zona horaria a la que nos dirigimos. Durante la semana previa, levantarse una hora antes, e irse a dormir una hora antes”. Aun así, en el mismo artículo se destaca que no es recomendable esta práctica en saltos inferiores o iguales a tres franjas horarias. En tal caso, mejor mantener el horario de tu país de origen.

Round 3: su punto débil esta hacia el Oeste.

No es un factor crucial a la hora de escoger destino, pero si dudas entre viajar hacia el oeste o hacia el este, que sepas que tendrás más Jet Lag si viajas hacia tu este. El desfase horario (y la consecuente alteración de nuestro ritmo circadiano) te afectará más hacia el este, porque los husos horarios suman una hora a cada franja horaria que sobrevueles. Por tanto “perderás” horas (te las saltas) y eso alterará el reloj biológico. Si viajas hacia tu oeste, “ganarás” horas, el día se hará más largo y cansado pero tu reloj biológico no estará tan resentido.

Round 4 (Last Round): tómate tu tiempo.

El Jet Lag suele empeorar cuanto más largo es el trayecto, así que aprovecha este factor y ¡úsalo como excusa para visitar múltiples destinos! Por ejemplo: si decides viajar a China desde España (unas 12h de vuelo hasta Pekín), no quieras hacerlo todo del tirón. Una escala en Qatar (6-7 horas hasta Doha) puede ser espectacular. Estarás distraído, atento a todo lo nuevo que te rodea, sin dejar que el Jet Lag moleste tanto como lo haría tras estar 14 horas encastado en tu asiento de avión.

Esperamos que pongas en práctica todos estos consejos en tu próximo periplo viajero y nos expliques si te han funcionado o tienes alguna técnica especial para dejar K.O. al Jet Lag. ¡Buena suerte y buen viaje!

 

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